implicaciones de desarrollar y utilizar los Robots Asesinos/Sistemas Autónomos de Armas Letales,

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Conclusiones / Reflexiones

Valencia, 30 de agosto de 2022 Ciudadano(a): Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Su Despacho; Reciba un cordial saludo. La presente es para expresar mi opinión en cuanto a las implicaciones de desarrollar y utilizar los Robots Asesinos/Sistemas Autónomos de Armas Letales. Una máquina nunca debería poder tomar decisiones de vida y muerte. Tales decisiones no deberían jamás reducirse a un algoritmo. Esto es contrario a los principios de dignidad humana y al derecho a la vida. Un robot no comprende ni respeta el valor de la vida humana. Esto significa que un robot no será capaz de evaluar una decisión de usar fuerza letal que tengan en cuenta, de forma implícita o explícita, la dignidad humana. Simplemente se tratará de completar la tarea para la cual fue programado. Esto desvaloriza y deshumaniza la decisión, y no respeta el valor que asignamos a la vida humana. Una vez desarrolladas, es probable que las armas letales autónomas se vuelvan relativamente baratas de producir y fáciles de copiar. Esto aumenta la probabilidad de que se multipliquen y caigan en manos de diferentes actores, como dictadores y organizaciones no estatales. Sus defensores generalmente se enfocan en las ventajas de corto plazo de utilizar armas letales autónomas, pero pasan por alto la posibilidad de que en el largo plazo estas armas terminen siendo usadas contra su propio personal militar y su población civil. Es poco probable que los robots asesinos se adhieran a principios fundamentales del Derecho Internacional Humanitario (DIH), tales como distinguir entre un civil y un combatiente. No se puede definir como combatiente simplemente un humano con un arma. En algunos países, los civiles pueden portar armas con fines ceremoniales en un casamiento, y los pastores pueden estar armados para proteger su ganado y a sí mismos. Algo aún más complejo es la evaluación de proporcionalidad que pondera el daño colateral a civiles en relación con una ventaja militar. Es simplemente imposible programar la ley internacional, ya que siempre depende de una interpretación de un contexto particular. Existen quienes especulan que las armas letales autónomas podrían disminuir las bajas en las fuerzas atacantes. Sin embargo, esto también podría devenir en un aumento de los conflictos, ya que podría disminuir el umbral de inhibición para ir a la guerra. Por otra parte, cuando hay menos riesgos para la seguridad de un soldado, podría ser más fácil utilizar fuerza letal. La percepción de una guerra sin riesgos podría generar una preferencia por las soluciones militares por sobre las diplomáticas. Las armas letales autónomas crean un vacío de responsabilidad en relación a quién sería el responsable por un acto de guerra ilícito. ¿Quién sería responsable: el fabricante, el desarrollador, el comandante militar o el mismo robot? Un rápido desarrollo de la robótica y la inteligencia artificial aplicados a tecnologías militares podrían llevar a una carrera armamentista internacional, la cual podría tener un efecto desestabilizador y amenazar la paz y seguridad internacional. La puesta en operación de armas letales autónomas podría detonar guerras accidentales y un rápido agravamiento de los conflictos, así como otras peligrosas consecuencias no deseadas. No está aún claro cómo reaccionarían e interactuarían entre sí armas letales autónomas diseñadas y activadas por fuerzas enemigas. Estas armas podrían ser altamente impredecibles, especialmente en cuanto a su interacción con otros sistemas autónomos y si están equipadas con aprendizaje automático. Sí. La legislación vigente no aborda adecuadamente todas las cuestiones jurídicas, éticas y de seguridad relacionadas con las armas letales autónomas. Estas armas tienen diferencias fundamentales con el resto de las armas, por lo cual generan problemas únicos. Un tratado específico para estas armas puede abordar estos problemas, incluyendo aclarar de forma inequívoca la aplicación de la legislación vigente a estas armas. Más de 80 países han expresado su preocupación por los robots asesinos desde 2013. Ya son 28 países han reclamado su prohibición. La mayoría de los países ha expresado su deseo de preservar algún tipo de control humano sobre los sistemas de armas y el uso de la fuerza militar. Me despido de usted; Atentamente;

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